Santiago Fuentemilla  ha sido uno de los expertos del eje del Santillana Lab espíritu maker. Cuenta que un colegio o centro que quiere crear un rincón maker debería en primer lugar saber qué quiere exactamente antes de adaptarse.

El reto debe ser linkar el espacio maker con el currículo, no tratarlo como algo externo, sino encontrarle sentido en el panorama actual. Además, debe solucionar las problemáticas reales con las que cuentan algunos alumnos; debe ayudar a la inclusión en el grupo, algunos chicos encontrarán en este espacio su manera de comunicarse con el resto.