Recuerdo que, cuando estudiaba la carrera, mis profesores insistían en que la Universidad era la punta de lanza, la que en el embate de la vida profesional, llegaba antes y abría brecha.

 

No es que me gusten las metáforas belicistas, pero esta me parece muy indicada cuando pienso en los alumnos de las Facultades de Educación.

Esos estudiantes que con el Plan Bolonia se sientan durante cuatro años en sus pupitres (¡si, pupitres!) y hacen un practicum viendo como otros maestros ( que se han sentado antes en esos mismos pupitres) imparten sus clases, de la misma forma que sus maestros les enseñaron a ellos….. Y la pregunta es ¿entonces no ha cambiado nada?

En realidad, hay maestros y maestros; profesores de universidad y profesores de Universidad. No quiero generalizar y en la generalización resultar injusta. Hay maestros innovadores, atentos a todo lo que sale e incluso a crear nuevos recursos cuando los necesitan y profesores de Universidad que modernizan sus clases e introducen, día a día, todo aquello que creen mantiene a sus alumnos formados. Y luego están los que siguen el sistema que aprendieron veinte años antes y cualquier modificación de su rutina les descoloca.

El problema es que el aprendizaje es algo que nos acompaña a lo largo de toda la vida.

Yo soy licenciada en Derecho. ¿Se imaginan un abogado anclado en lo que estudió en la carrera? En mi caso, podría contestar algo así como: “Mire Ud. es que yo acabé la carrera en 1988 y por lo tanto la legislación posterior, la ignoro”

Ridículo ¿verdad?

Pues con los maestros y los profesores, sean de secundaria, bachillerato o universidad, ocurre lo mismo. Resulta ridículo que se queden varados en los mismos conocimientos y rutinas año tras año. No se trata ya de innovar, como actividad puntual, porque hay que hacer algo nuevo. Se trata de algo que parece lógico: el aprendizaje a lo largo de toda la vida. No se deja de aprender, no se deja de innovar. Lo puntual es, precisamente, ¡pararse!

Y si nos centramos en la universidad y precisamente en las Facultades de Educación la visión es, cuando menos, preocupante: los alumnos de las Facultades de Educación aprenden de profesores que imparten sus clases igual ahora que hace 20 años…..

¿Dije preocupante? Quería decir aterrador…..

Las Facultades de Educación deberían ser la punta de lanza, el laboratorio del que sale la innovación didáctica, metodológica, que luego se lleva al aula y, a la inversa, la que recoge la innovación en el aula y le proporciona la base científica. Esa es la relación de la Facultad de Educación y la escuela. O esa debería ser.

Resulta sorprendente que los recién graduados no sean los que quieran llevar al aula lo último, lo mas puntero, probar algo nuevo, ser aire fresco. Ocurre incluso que llegan a centros docentes donde ya ponen en práctica metodologías y recursos pedagógicos de última generación, de la mano de esos profesores que no quieren quedarse desfasados, a los que antes aludía, y que, sin embargo, los recién graduados ignoran porque no los han aprendido en sus cuatro años de formación universitaria, en aulas anticuadas.

Estando reunidos en el #SantillanaLab hace unas semanas, hablábamos de la necesidad, para que este incipiente cambio educativo prospere, de llevar a cabo acciones en todas las esferas: metodologías, espacios, centros educativos, familias y por supuesto, aludíamos a la necesidad, para romper con una dinámica continuista, de iniciar el cambio en las Facultades de Educación.

Por ello quiero hablar de una iniciativa que se ha puesto en marcha este año y que cuando menos, espero que les resulte llamativa.

Desde Design for Change España hemos realizado dos Labs I Can, para convertir en facilitadores de proyectos Design for Change a 65 alumnos (debería decir alumnas, que ganaban por aplastante mayoría de 63 a 2) del Centro de Magisterio María Inmaculada de Antequera, adscrito a la Universidad de Málaga.

Ha sido una experiencia de empoderamiento para los niños, motivadora para las alumnas y reveladora para los maestros, algunos de los cuales, curiosos, se han puesto en contacto con nosotros para saber más acerca de esta metodología.

¿Qué fue lo que hicieron las alumnas de Educación de Antequera?

Nada más y nada menos que ser… la punta de lanza.

Una vez formadas, hicieron convenios con 16 de los 17 centros de Antequera, públicos, privados y concertados, que imparten educación infantil,  para la puesta en marcha de esta metodología en sus aulas, de manera que, a diferencia de lo que ocurre normalmente, las alumnas de Educación asumieron el rol de maestras en el aula y los maestros las dejaron actuar. Resultado final: 16 proyectos Design for Change, de emprendimiento social, realizados por 350 niños de 5 años, que los presentaron en el Teatro Torcaz de Antequera hace unas semanas.