Estamos en el s.XXI y tenemos el deseo de construirlo, de hacerlo mejor que los anteriores, nos preocupan muchas cosas, y, por fin, también empieza a preocuparnos el sistema educativo donde van a crecer nuestros hijos. Se empiezan a oír voces que se preocupan de los espacios educativos, ojalá el eco de esas voces se propague lejos.

El 21 de marzo de este año 2016 tuve la suerte de ser invitado a un clinic organizado por #SantillanaLAB titulado “Transformación de los espacios educativos”, mientras escuchaba a los participantes eché la vista atrás y recordé cómo fue mi vida escolar y me di cuenta de que no ha cambiado mucho, he pasado de alumno a profesor y el espacio que me rodeaba y que me rodea sigue siendo el mismo. Una sala, mesas ubicadas en filas y columnas y la mesa del profesor presidiendo toda la escena. Entramos y salimos del aula sin preocuparnos de ella, solo se nos hace consciente su existencia cuando hace frío o calor y nos quejamos de lo mal que están las instalaciones, cuando necesitamos una pared para colgar un mural o una información, o cuando, siendo alumno, la utilizaba para apoyar la silla y en los días de calor cerrar los ojos para pensar en lo que decía el profesor, o eso es por lo menos lo que me digo ahora.

Y tantos años después tengo la oportunidad de participar en este evento sobre educación, donde no se va a hablar de asignaturas, libros, alumnos, profesores, política educativa… sino sobre el espacio. Nos damos cuenta de que el espacio también puede ser fundamental a la hora de organizar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Me sorprendo a mi mismo reflexionando sobre paredes, techos y suelos, entes que hasta ahora no había sido capaz de relacionar con la educación y me doy cuenta de que hay un tercer maestro (The third teacher), el espacio. Es el momento de transformar los espacios educativos.

Las escuelas no pueden seguir siendo arquitectónicamente lo que son, en el debate en el que participé, y en el que nos encontrábamos miembros de todos los ámbitos educativos y de la arquitectura como @PEZarquitectos y guiados de la manos de @mariaacaso nos dimos cuenta de que el cambio que se está produciendo en los modelos y métodos educativos tiene que ir acompañado de un cambio en la visión de esos espacios educativos. Esa organización del aula que recordaba de mi época de estudiante ya no sirve, el aula era ajena al proceso, no aportaba valor al proceso.

El aula misma debe generar oportunidades de aprendizaje. Desde mi ignorancia descubro como compañeros y compañeras profesores de otros centros, @escasel, @FUHEMeducacion, @jesusjovent o @manzpaloma, trabajan con los espacios, reubican las mesas para que exista una interacción más directa entre los alumnos. Se habilitan rincones en el aula para que se puedan realizar distintas funciones: reflexionar, trabajar en grupo, buscar información. Y van más allá, tiran muros y las clases no se convierten en celdas independientes de una colmena, sino que son la excusa para que los alumnos y alumnas se conozcan y se ayuden.

No solo somos, también estamos, estamos en un espacio, y comprender ese espacio es, entonces, fundamental para saber quiénes somos ¿Cómo te gustaría que fuera el lugar donde se van a educar tus hijos e hijas? ¿No nos tenemos que implicar todos en la transformación de esos espacios? ¿Tú qué opinas?