En la segunda sesión tocó dar forma a la mansión ABP, y comenzó con una dinámica de gamificación que me encantó.

Entre charla y charla, Neus Lorenzo contaba una experiencia que se hace en Barcelona, en la que hacían un intercambio entre los niños de infantil y los de bachillerato y ambos iban respectivamente a conocer sus aulas. Se le planteaba a ambos tres preguntas:

¿Qué hay en las paredes? Está claro que el alumnado de bachillerato veía las clases de infantil repletas de información, sin embargo, los niños de infantil contaban que no veían nada en las paredes de Bachillerato y que si había algo era de sociales o naturales, pero por ejemplo, casi nunca de matemáticas.

¿Cómo están las mesas distribuidas? Los de bachillerato contestaban que las clases de infantil estaban sentados por grupos y podían hablar, e interactuar los niños entre ellos, sin embargo los alumnos de infantil decían de las clases de bachiller que estaban sentados separados y no podían hablar entre ellos, solo atender al profesor.

La última pregunta era ¿Qué objetos utilizan los alumnos en clase? Los de bachiller contestaban de los de infantil que usaban material experimental y en alguna ocasión iPad u ordenador, los alumnos de infantil contestaban de los de bachillerato contestaban que libros y libretas.

Me impactó este ejemplo, era cierto, sucede en numerosas aulas, el cambio de infantil a bachillerato es drástico, cuando precisamente, la naturaleza humana es la de investigar y aprender de los errores. Personalmente me encanta hacer a mi alumnado pensar, y plantearle retos, y que hagan proyectos como MineCathedral  o el Feudalismo en Stopmotion y publicándolo mostrarle al profesorado que es posible hacerlo.

Pienso que hay que llevar al aula aprendizaje activo, y más que nunca con aquella reflexión y ejemplo de Neus arrancaba una sonrisa en SantillanaLAB y viendo aún todo lo que queda por recorrer y reflexionar