La innovación educativa no es un horizonte inalcanzable al que no llegamos por culpa de los políticos, la inspección o las leyes educativas. La innovación es una actitud profesional que nos ha de permitir diseñar caminos alternativos, fórmulas creativas y soluciones distintas de enseñanza y aprendizaje en un mundo de cambios acelerados y futuro incierto.

1.     Cuando no hay nada que hacer…

“La culpa es de las leyes, no podemos hacer nada”, me insistía no hace mucho un profesor (al que por otro lado considero un buen profesional), entre la frustración y la resignación.

“¿Seguro? ¿Nos hemos de resignar a la mediocridad educativa, porque es imposible el cambio legislativo desde la realidad del aula? A veces no puedo evitar pensar que, en cierto modo, es una suerte que tengamos una razón tan clara, general y contundente para justificar por qué no estamos cambiando la enseñanza con la celeridad necesaria para evitar el colapso del sistema educativo. Ni siquiera vale la pena intentarlo, y santas pascuas. ¿Para qué esforzarse?

Ironías aparte, una de las escusas más frecuentes para justificar la continuidad de los modelos tradicionales de enseñanza es la existencia de un marco legal excesivamente intervencionista y restrictivo. Algunos docentes culpan a los políticos, la inspección, o las leyes educativas del mantenimiento de estrategias didácticas trasnochadas, lejanas a los modernos enfoques competenciales integrados. El currículum, las resoluciones de inicio de curso, las órdenes de evaluación y los decretos de las diferentes comunidades autónomas del estado parecen ser, a los ojos de algunos, los únicos culpables de que no se haya extendido en el sistema educativo enfoques como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), el trabajo colaborativo por tareas, o el uso educativo de herramientas digitales para explorar el aprendizaje virtual.

Lo cierto es que incluso la normativa que se centra en reglamentar estrictamente los contenidos a enseñar, reduciendo el margen de gestión docente en este campo, no establece las metodologías y las actividades que se han de realizar en el aula para trabajar dichos contenidos. Existe un amplio margen de autonomía educativa en el aula, que actualmente pasa desapercibido.

2.     Hay que buscar horizontes y caminos alternativos

El currículum puede exigir trabajar la revolución francesa, pero nadie impide que se pida a los alumnos un trabajo de reflexión en grupo sobre las semejanzas y diferencias con cualquier otra situación de conflicto social de hoy en día; nos pueden obligar a enseñar la conquista americana, pero ninguna ley prohíbe que se estudie desde la comparación con la película Avatar, o cualquier videojuego histórico de conquista que conozcan los alumnos. Plantear el cambio metodológico no es un problema de legislación, sino de liderazgo escolar y acción docente en el aula. ¿Por qué no nos atrevemos a confesarlo? Quienes han de cambiar el trabajo en la escuela, no son otros que los profesionales que trabajan en ella.

La innovación educativa no es un horizonte inalcanzable al que no llegamos por culpa de los políticos, la inspección o las leyes educativas. La innovación es una actitud profesional que nos ha de permitir diseñar caminos alternativos, fórmulas creativas y soluciones distintas de enseñanza y aprendizaje en un mundo de cambios acelerados y futuro incierto. Ha de ser una vía planificada y proactiva hacia introspección docente, la colaboración de los equipos escolares y el trabajo en redes de investigación interinstitucional. Ha de incorporar la participación y el intercambio de ideas entre escuelas, universidades y entidades de educación formal y no formal, con la finalidad de alcanzar objetivos de calidad, éxito educativo, justicia e inclusión social para todos y cada uno de los alumnos.

El aprendizaje memorístico, descontextualizado y alejado de los intereses de nuestros alumnos es manifiestamente inútil para proporcionar a la próximas generaciones las habilidades y estrategias que necesitan los jóvenes de hoy y los ciudadanos del mañana: aprender a aprender, aprender a pensar, aprender a crear, aprender a compartir…

3.     Hemos de aprender a cambiar el paso

Hay muchísimas técnicas que permiten introducir metodologías integradas y vivenciales en el aula, y no requieren autorización externa ni cambio legal. Sólo es necesario ilusión por el trabajo bien hecho, compromiso con la comunidad educativa, y formación actualizada: estos tres ingredientes son suficientes para iniciar el trabajo por proyectos transversales, coordinar las propuestas en equipos docentes, y generalizar las herramientas digitales esenciales en el mundo globalizado. ¿Quién se apunta?

Un primer proceso de reflexión en este sentido nos llevará a plantearnos actuaciones en los cinco procesos básicos de nuestras secuencias docentes, y nos permitirá ampliar la visión que tenemos sobre aspectos cruciales en las programaciones de enseñanza-aprendizaje:

a)     Las actuaciones desde la motivación y automotivación

b)     Las propuestas para actualizar la recogida de información

c)     La gestión de datos y creación de conocimiento

d)     La puesta en común y la creación de consenso en la síntesis colectiva

e)     Procesos de difusión, generalización e internacionalización de nuestros aprendizajes

Hay que plantear estos aspectos como las etapas motrices del aprendizaje por proyectos, para iniciar la innovación educativa que tan esquiva nos parece. El ABP es una excelente propuesta para navegar en el océano de a exploración didáctica y la reflexión educativa con otro profesionales de la educación y la investigación científica  ¿Nos aventuramos a pensar en ello?

A menudo se confunde motivación con trivialización y superficialidad, y creemos que centrando las tareas del aula en los cantantes favoritos del alumnado, sus mascotas, o sus grupos de música preferidos, estamos acercándonos a los intereses auténticos de las nuevas generaciones. Lamentablemente, así reproducimos modelos insubstanciales de reflexión y generamos emociones por temas poco relevantes, sin profundizar en inquietudes tan auténticas y necesarias para los niños y los jóvenes como la comprensión de las relaciones sociales, las injusticias del mundo actual, los desastres y fenómenos naturales, el origen de costumbres y tradiciones o la sostenibilidad personal y la resiliencia para la superación de fracasos y el control del estrés.

La recogida de información en el entorno escolar se limitaba antiguamente a la lectura del libro y la lección magistral del profesor, pero exige hoy en día una diversificación dinámica, un tratamiento transmedia donde el aprendizaje fragmentado de los distintos medios de información y comunicación se debe reinterpretar de forma compartida para crear un relato significativo, enriquecido con diversos formatos visuales, escritos o audiovisuales. Para aprender sobre las enfermedades humanas podemos investigar el virus del zika, sus riesgos y las medidas de prevención hay que acudir a documentos científicos o de divulgación, videos de YouTube y noticias periodísticas. Para conocer las causas y las consecuencias de los maremotos podemos interesarnos por los tsunamis de océano índico, explorar acontecimientos en fuentes diversas, tal vez en varias lenguas, y comprobar la fiabilidad y la relevancia de la información encontrada….

Cuando la gestión de los datos y el acceso a fuentes de información pasa a manos del alumnado, en vez de quedar a criterio del profesor, aparece la necesidad de intercambio y colaboración entre iguales. El trabajo en equipo, la distribución de roles y el intercambio de información entre los propios alumnos será la consecuencia lógica de este planteamiento. La innovación bien entendida  se basa en el cambio de rol del profesor, y en el mayor protagonismo del alumno en la búsqueda activa de conocimiento para conseguir un mundo mejor. ¿Abandonamos la idea, porque no explícitamente recogida en el currículum?

La puesta en común del trabajo se convierte en un proceso de negociación de significados, un ejercicio de consenso y comprobación que estimula la autoevaluación y la coevaluación del aprendizaje. La necesidad de entendimiento para elaborar una síntesis compartida favorece el debate. Aprenderemos a iniciarnos en la reflexión, el uso de evidencias y la participación activa en el interés común. ¿Hay alguna ley que lo prohíba?

Más aún, la difusión de las conclusiones (más allá de la tradicional “entrega al profesor”) inicia un nuevo proceso de planificación y distribución de responsabilidades, que da continuidad a la integración competencial y amplifica su impacto en la vida real del alumno. Hay que escribir, presentar, gravar en vídeo. ¿Se sube a Internet, se presenta a un concurso, se comparte en YouTube, se incorpora a la web o se virtualiza de alguna manera?… Debatir y llegar a acuerdos ayudará a los alumnos a crecer y madurar ¿Lo impide la inspección educativa?

4.     Empecemos a caminar cuanto antes

Iniciar un proceso de cambio es una oportunidad para despojarse de cargas innecesarias y disfrutar mejor de los recursos útiles. Proponerse nuevos logros profesionales nos despeja horizontes por descubrir. Pasar de la escusa fácil al esfuerzo compartido permite iniciar un camino hacia el crecimiento personal y el desarrollo profesional. ¿A qué esperamos?

·       Hablemos con otros profesores del centro interesados en dar el primer paso

·       Consultemos experiencias iniciadas en otros centros

·       Adaptemos propuestas existentes en contextos similares al nuestro

·       Invitemos a algún experto a compartir reflexiones en el Claustro de profesores

·       Consultemos a las familias qué creen que necesitan sus hijos para el futuro

·       Preguntemos al alumnado cuales creen que son los principales problemas que habrán de enfrentar en su vida

·       Consensuemos con los compañeros de área, de nivel o de ciclo algún proyecto conjunto

·       Incorporemos al centro la cultura de la acción cívica, el proyecto solidario o el voluntariado social

Empecemos a caminar cuanto antes hacia una enseñanza basada en proyectos auténticos que tengan un impacto real en las vidas de nuestros alumnos.

¡Son el relevo generacional que habrá de cambiar el mundo!

¿No podemos… o no nos atrevemos a hacer algo para ayudarlos?